La Masacre del Perejil




Fue uno de los episodios más sangrientos ocurridos durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. La masacre fue realizada a inicios de octubre del año 1937, pero no sería un suceso aislado, sino que estaría fuertemente conectado al programa de Trujillo denominado como "Dominicanización de la Frontera".


Para los comienzos de la era de Trujillo, la frontera Dominicana no era línea precisa por la que se demarcaban los límites de las naciones de la República Dominicana y la República de Haití, sino que era más bien una zona imprecisa por donde penetraban de forma constante vecinos haitianos hacia poblados y zonas dominicanas. Esto no era un problema reciente, desde los inicios de la Primera República, muchos gobernantes hicieron esfuerzos con el gobierno Haitiano en buscar solucionar éste problema y trazar una frontera definitiva y bien delimitada.





En el año 1931, en una visita del dictador Rafael Trujillo a Dajabón, éste señaló la necesidad y la importancia de mejorar las condiciones de vida de la zona, y apuntaba a que un paso necesario para cumplir esto era el de establecer una división única y definitiva entre Dominicana y Haití en base a su frontera. En 1933 Trujillo estableció contactos con el presidente Haitiano de entonces, Sténio Vincent,reuniéndose con el mismo en diversas ocasiones con el objetivo de establecer una solución al problema fronterizo. Ésta solución vendría a ser presentada a través de un acuerdo alcanzado entre ambos mandatarios para el año 1935.


El acuerdo realizado en 1935 consistía de forma explícita en repatriar a los haitianos que se encontraban viviendo en la República Dominicana, esto tenía repercusiones serias para los pobladores haitianos, además de ser repatriados también debían abandonar todo cambio comercial, marital y cultural que una vez tuvieron con los dominicanos en la frontera. En un principio hubo esperanzas en éste acuerdo, pero pasando el tiempo y llegado el año 1937, Trujillo solo pudo presenciar como no solo la delimitación fronteriza no era corregida, sino también se percató que el problema de los pobladores Haitianos en la frontera no había sido resuelto y no hubo cambios desde el acuerdo pactado en 1935.





Ante ésta situación, Trujillo, remarcando una exposición antihaitana, concentrándose en criterios racistas, tiránicos y de intereses particulares, pronunció un fuerte discurso nuevamente en Dajabón, por el cual indicaba que adoptaría medidas bastantes severas, en caso de que los haitianos no abandonaran las regiones que se encontraban ocupando en toda la frontera Dominico-Haitiana. Y los acontecimientos enseñaron al mundo de que Trujillo si actuó de forma hostil y sin piedad.


El 2 de Octubre del 1937 iniciaba lo que sería para Trujillo la solución al problema Haitiano, resultando en una cruenta masacre que hasta la fecha no se ha logrado determinar con exactitud la cantidad de muertos, pero diversos estudios sobre el hecho indican que las cifras estimadas van desde los 12,000 hasta los 25,000 haitianos masacrados entre hombre, mujeres y niños, otras cifras logran elevar la cantidad de muertes hasta los 50,000. La razón específica por la cual hoy en día se le denomina a ésta masacre del 1937 como "La Masacre del Perejil" por el hecho de que los soldados y policías dominicanos bajos las órdenes de Trujillo de asesinar a los pobladores haitianos, primero solicitaban a las personas que pronunciasen la palabra "Perejil" (Una planta cultivada generalmente como condimento), esto debido a que en el créole o criollo haitiano, no se contemplaba el uso suave de la "R". A partir de éste astuto movimiento los militares eran capaces de diferenciar a la población negra y mulata de la zona fronteriza y determinar quienes eran originarios haitianos y quienes no.





Las repercusiones fueron utilizadas por el mismo Trujillo a su favor para ordenar encarcelar a distintas personas que habían trabajado a su favor pero que el mismo las declaraba como contrarias a las órdenes fundadas, por lo cual Trujillo buscaba limpiar sus manos del acto. Pero esto no mejoró la situación y la opinión pública internacional condenó los actos de Trujillo en 1937. Aunque las reacciones gubernamentales Haitianas no fueron inmediatas, si se solicitó, gracias a la constante presión social del pueblo haitiano, que Trujillo pagase una indemnización y resarciera a las familias afectadas de forma material por la masacre cometida. Por lo que las exigencias y reclamaciones elevaron las cifras hasta los 750,000 dólares, que si bien el gobierno de Trujillo aceptó pagar esa cantidad como indemnización, terminó pagando mucho menos de lo reclamado y la mayor parte de lo enviado a Haití nunca fue entregado a las familias afectadas debido a la alta corrupción administrativa que se experimentaba en la parte Occidental de La Española.


La forma despiadada por la que Rafael Trujillo buscó eliminar a la población Haitiana localizada en la frontera Dominicana, el sentimiento racista y xenófobo hacia su vecino, y los actos perversos que permitió el régimen fue una de las pruebas que demostraron lo cruenta que llegaba a ser la tiranía Trujillista.



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